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Finalmente, Don (como un Sherlock Holmes cósmico) ha encontrado el “Cuerpo Perdido” en “astrología”. Es la primer persona en diseñar una gráfica que muestra al Cuerpo sobre nuestra Tierra a lo largo de los 12 “Hexagramas de Calendario” de Tiempo-Real (tres en cada cuadrante de día-noche) mientras el sol está FIJO en la constante marca del Mediodía en el centro de la pista de carreras de la ECLÍPTICA.
No es fácil hacer una declaración BREVE acerca de este libro porque consiste de seis capítulos y un Apéndice de fórmula matemática. Como un “obsequio-adelanto”, pronto estaremos subiendo para descargar de forma gratuita la “Tabla de Contenidos” y los primeros dos capítulos de modo de alcanzar dos objetivos, a saber:
1. Convencer a cualquier lector de su naturaleza REVOLUCIONARIA
2. Atraer a un agente AUDAZ que podría estar en la posición de promover y publicar toda la obra en inglés, español o portugués, para que pueda estar en librerías y bibliotecas (en la sección de I-Ching, no de astrología)
1. ¿Por qué revolucionario?
Estoy convencido de que este libro corrige más de 2.000 años de teoría y práctica “astrológica” errónea, llevada a cabo por las culturas imperialistas del hemisferio norte. Por ejemplo, si usted nació el 25 de diciembre en Montevideo, Uruguay, es del signo de Cáncer (y no Capricornio) porque “Estaciones opuestas significa signos opuestos”. Los 12 signos son creados, no por los patrones estelares (constelaciones) que por decenas de siglos guiaron a los navegantes mercantiles del norte. No, los 12 signos son creados por el movimiento del Punto de Apoyo de la Eclíptica del Sol (PAES) SOBRE la superficie del planeta, entre las dos zonas por debajo y por encima del ecuador que llamamos “trópicos”.
Acaso lo más revolucionario acerca del libro sea su rechazo de la “adoración del horizonte” practicada por la ATO del hemisferio norte e incluso algunos de los observadores de Venus del hemisferio sur. Ahora que hemos ascendido al esapcio con nuestros cohetes, podemos afirmar un nuevo “eje vertical” y abandonar conceptos perimidos como el ascendente y descendente (horizontes orientale y occidentales). Estos conceptos ya no se aplican (si es que alguna vez lo hicieron). También es tiempo de que abandonemos esas erróneas asignaciones de fuego, tierra, aire y agua, a algunos signos. Esto fue un intento por unificar la astrología con la práctica médica de los antiguos quienes creían en los “cuatro humores” del Cuerpo. Es ridículo. Al igual que la idea de que un planeta “rige” un signo (o incluso tiene una cierta “afinidad” para con el mismo.)
Ciertamente los 12 “Hexagramas de Calendario” del I-Ching en este libro son mucho más razonables al explicar no sólo los 12 signos de los 365 días del año, sino también los 12 “signos” (casas, para la ATO) de las 24 horas, Hora Real, de la arena del Día y la Noche. ¡Y lo sorprenderá aquello que Don tiene para decir acerca de la Luna y los Planetas! Son mucho más simples que aquellos viejos dioses griegos y romanos, y mucho más lógicos.
Las viejas religiones se resisten a morir, especialmente cuando continúan haciendo dinero para sus “sacerdotes” y practicantes. Por tanto, predigo que habrá una importante resistencia a este nuevo sistema. Específicamente, muchas “autoridades” astrológicas (pasadas y presentes) se verán desafiadas por mi invocación a “dejar de adorar el horizonte” (el ascendente) y comenzar a considerar la probablidad de que un nuevo “sistema de gráficos”, que ve nuestro planeta desde las dos “estrellas polares” (una “verticalidad” norte y sur), promete darnos un camino para estudiar la posible influencia de la mecánica de nuestro sistema solar no sólo sobre el cuerpo humano, sino también sobre el cuerpo de todo organismo viviente sobre la Tierra, sin importar qué tan “simple” o “primitivo”.
2. Atreverse a publicar
Es importante para cualquier posible agente saber que no deseo que este libro aparezca en los estantes de las librerías y bibliotecas junto a libros de astrología (una vez más, esto no es “astrología china”). No, debe aparecer junto a libros sobre el I-Ching. Es este antiguo y sabio documento chino con sus raíces orgánicas en chamanismo siberiano el que merece todo el crédito por este completamente nuevo y esencialmente científico (geométrico) concepto de cómo nuestro planeta y sus criaturas se vinculan a nuestro sistema solar.
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